martes, 29 de septiembre de 2009

Capitulo 8

SOPORTE VITAL BÁSICO (PEDIÁTRICO)

INTRODUCCIÓN

El apoyo vital básico pediátrico se refiere a la reanimación cardiopulmonar de la población desde el nacimiento al primer año de vida (bebés) y del primer año de vida a los 8 años (niños). Todo individuo mayor de 8 años de edad será tratado según las guías de Soporte Vital Básico en el Adulto (ver Capítulo 5)

La cadena de la vida en la reanimación pediátrica integra la educación para prevenir el paro cardiorrespiratorio, RCP, acceso temprano al SMU, soporte avanzado para la vida y cuidados por resucitación y rehabilitación. (fig 8.1)






ANTECEDENTES

El primer grupo, establecido formalmente, para resucitación pediátrica fue creado en 1978 en EE.UU., el cuál incluyó a representantes de varias organizaciones pediátricas, en ese año se establecieron los programas de educación en RCP pediátrica. La AHA y la academia americana de pediatría en conjunto, publicaron para 1988, un trabajo específico sobre RCP en pediatría.

En 1992, el Consejo Europeo de RCP formó un grupo de trabajo que publicó en 1994 las guías para el soporte vital pediátrico y en el consenso del 2000 se reunieron expertos en reanimación de todo el mundo para establecer los nuevos lineamientos en el apoyo vital básico pediátrico. Ha existido la preocupación a nivel internacional de formar programas de RCP específicos para la población pediátrica.

Existen varias razones para separar la RCP pediátrica de la del adulto, entre ellas las distintas causas y mecanismos que producen el paro cardiorrespiratorio, las variaciones tan importantes que existen entre la anatomía del paciente pediátrico con respecto a la del adulto y las maniobras particulares para los niños.

Hay que hacer énfasis sobre los programas de prevención de accidentes, ya que estos y no el deterioro progresivo de alguna enfermedad son la causa principal de morbimortalidad en el paciente pediátrico. No es muy común el paro cardiaco súbito primario en la edad pediátrica, de hecho, e ha reportado únicamente fibrilación ventricular en un 10 a 15% de niños menores de 10 años que sufren paro cardiaco extrahospitalario. Las causas que con mayor frecuencia provocan paro cardiorrespiratorio en los niños son las que producen inicialmente insuficiencia respiratoria, por ejemplo obstrucciones agudas de la vía aérea como: crup, epiglotitis, neumonías graves, aspiración de cuerpo extraño, inhalación de humo, ahogamiento, trauma torácico; o depresión respiratoria como: intoxicaciones, convulsiones prolongadas, incremento en la presión intracraneal (trauma o infección). En segundo lugar el paro cardiorrespiratorio en el niño se le atribuye a la insuficiencia cardiovascular como sería en la sepsis, la deshidratación grave, pérdida de volumen intravascular en quemaduras o hemorragias severas.

El índice de supervivencia de paro cardiorrespiratorio en niños y lactantes es muy bajo, alrededor del 10%, y muchos de los supervivientes sufren secuelas neurológicas, por otro lado el paro respiratorio se asocia a un índice de supervivencia mayor del 50% cuando se proporcionan maniobras de reanimación en un tiempo corto y a diferencia del paro cardiorrespiratorio, la mayoría de los reanimados no sufren secuelas neurológicas.

Con lo mencionado anteriormente, es lógico darnos cuenta que la prevención desarrolla un papel importante en la morbilidad y la mortalidad de la edad pediátrica. Debemos tener en cuenta que el propio hogar es un área que genera una gran cantidad de accidentes en los niños, para lo cuál hay que tomar las debidas precauciones. Con respecto a los traumatismos, siendo una de las principales causas de muerte en la edad pediátrica en diversas edades, en Estados Unidos los seis tipos mas frecuentes de traumatismo mortal en niños y adolescentes, que hay que prevenir son los que se producen siendo pasajeros en vehículos automotores, en accidentes como peatones, en la bicicleta, el ahogamiento, las quemaduras y las lesiones por arma de fuego.


LA SECUENCIA DEL AVB PEDIATRICO: EL ABC DE LA RCP Y LA ACTIVACION DEL SME.

El apoyo vital básico pediátrico incluye evaluaciones y maniobras (intervenciones), cuyo principal objetivo es restablecer, o en su defecto apoyar la respiración y la circulación, para proteger fundamentalmente SNC, y el resto de los órganos vitales.

Por cuestiones anatómicas, fisiológicas y prácticas con respecto a las maniobras describiremos 2 edades pediátricas: bebé (lactante) a los menores de un año de edad, y niño de 1 a 8 años de edad. En los mayores de 8 años de edad las maniobras se realizarán como en el adulto. Claro que todo lo anterior haciendo excepciones según el tamaño del niño, ya que puede haber niños de 7 años tan grandes de tamaño que sean tomados, para cuestiones de reanimación, como adultos, o bien, lo contrario niños mayores de 8 años que por su tamaño los tomaremos aún como niños.

Lo primero que debemos de hacer al intentar realizar maniobras para ayudar a una víctima es asegurarnos de que la escena donde se desenvuelve la urgencia es segura, tener cuidado con cables eléctricos, fuego, automóviles a alta velocidad, agua, etc. A continuación y aunque la incidencia de transmisión de enfermedades por realizar RCP a una persona es muy baja, de ser posible utilizar dispositivos de barrera.

Al estar junto a un paciente pediátrico inconsciente, al igual que en el adulto debemos valorar el estado de conciencia, esto lo haremos de manera más suave que en el adulto, dándole ligeras palmadas y hablándole en voz alta. Es importante que recordemos que en caso de sospechar de lesión de cervicales no debemos sacudir a la víctima y hay que evitar mover la cabeza y el cuello al valorar el estado de conciencia. En caso de que el niño no responda lo siguiente es pedir auxilio a la gente que esté a nuestro alrededor, o en caso de que estemos solos debemos gritar para que alguien se acerque, si nadie responde, a diferencia de SVB adulto, se debe iniciar con el SVB durante un minuto y posteriormente activar el SMU (llamar rápido, individuos menores de 8 años), siendo esto justificado porque la principal causa de colapso en un niño es el deterioro respiratorio, el cuál puede resolverse en la mayoría de los casos abriendo la vía aérea o dando 1 minuto de respiración de rescate, con lo que podemos restablecer la oxigenación e impedir que un paro respiratorio evolucione a paro cardiorrespiratorio, a diferencia del adulto en donde la causa principal de paro cardiorrespiratorio es la fibrilación ventricular, para lo que necesitamos que el desfibrilador llegue lo antes posible (llamar primero). Si existe otro rescatador o un espectador presente, este deberá de acudir a activar el SMU mientras el primer rescatador realiza las maniobras de RCP. Si la víctima es un bebé y solamente existe un rescatador con la víctima, el rescatador podrá llevarlo sobre su brazo hacia el teléfono mientras se realizan los pasos iniciales del RCP.

En el niño que no responde deberá de ser colocado sobre una superficie plana y rígida, teniendo cuidado de mover a la víctima como una unidad (protegiendo el cuello) si sospechamos de lesión en la columna, a continuación debemos abrir la vía aérea, hay que recordar que la relajación de los músculos y el desplazamiento hacia atrás de la lengua son la causa principal de obstrucción de la vía respiratoria en un paciente inconsciente, ya sea adulto o pediátrico.

Usaremos la técnica inclinación de cabeza - levantamiento de mentón (fig. 8.2), se colocará una mano en la frente del niño, y los dedos de la otra mano, con el pulgar, (en caso de ser niño) con el dedo índice (en caso de ser un bebé) en el mentón; haremos una extensión de cuello con la mano de la frente y levantaremos la mandíbula hacia arriba y hacia fuera con la otra. Siempre debemos recordar que en niños y bebés no debemos hacer una hiperextensión, la posición correcta al abrir la vía aérea es una posición neutra o de “olfateador”. Debemos tener cuidado de no cerrar la boca o presionar los tejidos blandos debajo del mentón al realizar la maniobra, ya que esto puede obstruir la vía aérea, sobre todo en los bebés. Si al realizar la maniobra hay algún cuerpo extraño visible, este debe retirarse.



Figura 8.2



En caso de sospechar lesión de la columna cervical, la técnica de inclinación de la cabeza - levantamiento del mentón está contraindicada, en este caso debemos de abrir la vía aérea con tracción de mandíbula (fig. 8.3), que permite tener inmovilizada la columna, hay que colocar 2 o 3 dedos, por debajo de los ángulos de ambos lados de la mandíbula, y hacer tracción hacia arriba y hacia fuera. Pero si se tienen dificultades para ventilar con esta maniobra hay que extender cuello, las nuevas guías (2005) indican que tiene primacía la ventilación.



Figura 8.3



Una vez abierta la vía aérea debemos valorar la respiración con la técnica de VOS, debemos Ver si el tórax se está expandiendo, Oír la exhalación de aire y Sentir el flujo de aire exhalado, durante 10 segundos. Si la víctima esta respirando, pero está inconsciente y no hay señales de traumatismo hay que ponerlo en posición de recuperación (fig. 8.4), esto es colocando a la víctima de lado, moviendo al mismo tiempo tórax, hombros y cabeza, la pierna que quede arriba hay que flexionarla, para darle estabilidad y posteriormente activar el SMU.


Figura 8.4



Si la víctima no está respirando debemos iniciar las respiraciones de rescate (fig. 8.5 y 8.6), estas deben realizarse mientras la vía aérea de la víctima está abierta adecuadamente, debemos inhalar profundamente, lo cuál es muy importante, para que el aire que le proporcionemos a nuestra víctima se encuentre oxigenado, posteriormente hay que cubrir con nuestra boca la boca y nariz (si se trata de un bebé) o únicamente la boca y presionar la nariz con el índice y el pulgar de la mano que está en la frente (si se trata de un niño) y dar dos respiraciones efectivas que duren aproximadamente de 1 a 1.5 seg. cada una y haciendo una pausa para respirar entre cada una de ellas.



Figura 8.5



Figura 8.6


El volumen adecuado de aire que se debe dar en cada respiración es el necesario para expandir la caja torácica, es importante que no se administre más volumen del necesario y que se haga en el tiempo previamente mencionado ya que si administramos más volumen o damos ventilaciones muy bruscas, corremos el riesgo de provocar barotrauma pulmonar, o bien podemos causar distensión gástrica, con lo que se elevará el diafragma y dificultará una adecuada ventilación. Si al dar la primera respiración el aire no entra, debemos volver a reposicionar la cabeza para abrir la vía aérea, de la forma ya explicada, y volver a intentar la ventilación, si nuevamente no pasa el aire debemos suponer que la vía aérea está obstruida y la manejaremos como tal, lo que se explicará más adelante. La elevación de la caja torácica nos informa que la vía aérea esta libre, es decir que NO hay obstrucción.



Figura 8.7


Una vez que hemos valorado la respiración de nuestra víctima, debemos valorar la circulación, esto mediante la búsqueda de los signos de circulación (respiración normal, tos o movimiento) durante 10 segundos, si los signos de circulación están ausentes se deberá proceder inmediatamente a las compresiones torácicas. Los rescatadores profesionales de la salud deberán valorar los signos de circulación incluyendo el pulso carotídeo en niños y braquial en bebés (fig8.8). En los bebés palparemos la arteria braquial, localizada en el lado interno del brazo, con el brazo del niño en abducción y rotación externa, colocaremos nuestro pulgar en la parte externa del brazo y con nuestros dedos índice y medio colocados en la parte interna, entre el hombro y el codo del lactante, presionaremos suavemente hasta sentir el pulso. El pulso femoral puede ser también utilizado en esta edad.


Figura 8.8



En los niños utilizaremos la arteria carótida (fig. 8.9), que se encuentra entre la tráquea y los músculos esternocleidomastoideos, para palparla debemos localizar el cartílago tiroides con 2 o 3 dedos, y deslizarlos hacia nuestro lado, en el surco que se forma entre la tráquea y los músculos. La palpación de pulso debe hacerse por no mas de 10 segundos al mismo tiempo que buscamos los demás signos de circulación. Si los signos de circulación y el pulso están ausentes o la frecuencia de pulso en menor de 60 por minuto se deberán iniciar las compresiones torácicas.



Figura 8.9


Si la víctima tiene signos de circulación (y los rescatadores profesionales de la salud detectaron pulso), pero la víctima no respira se deberá de iniciar respiraciones de rescate con una frecuencia de 20 por minuto, esto es una respiración cada 3 segundos o una respiración cada 5 segundos 12 por minuto. Si no se activó el SMU por que no había alguien que nos auxiliara, después de proporcionar aproximadamente 20 respiraciones (1 minuto), debemos activarlo.

Si la víctima no tiene signos de circulación, (pulso o su frecuencia cardiaca es menor de 60 por minuto / solo profesionales de la salud) deben comenzar las compresiones torácicas combinadas con ventilaciones (RCP). Primeramente hay que posicionar adecuadamente a la víctima, colocándola en posición supina en una superficie dura y plana y manteniendo la cabeza en posición adecuada para realizar la ventilación.

En un bebé la superficie dura puede ser el antebrazo del reanimador, en donde descansará el torso del bebé, mientras que con la mano se sostendrán el cuello y la cabeza, manteniendo la vía aérea adecuadamente abierta, teniendo cuidado de que la cabeza no se encuentre más arriba que el resto del cuerpo, y con la otra mano que queda libre se realizarán las compresiones, con esta técnica el reanimador podrá levantar a la víctima para darle las ventilaciones; otra técnica en bebés es poner la mano sobre una mesa, bajo la espalda del bebé, lo que hace que los hombros se levanten y la cabeza se incline un poco hacia atrás, haciendo que se abra la vía respiratoria. En los bebes el sitio de compresión es la mitad inferior del esternón (fig. 8.10 y 8.11), para localizar el sitio exacto, vamos a colocar el dedo índice por debajo del nivel de los pezones del lactante, y el dedo medio y el anular junto a este, posteriormente, levantamos nuestro dedo índice quedando los otros dos dedos (que son los que darán las compresiones) un dedo por abajo de la línea intermamaria, con lo que evitaremos la parte inferior del esternón y el lesionar estructuras internas. Con los dedos anular y medio comprimiremos el tórax de 1-2.5 cm., o bien, 1/3 de la primera mitad del diámetro antero posterior.


Figura 8.10


Es importante que la compresión dure el 50% del ciclo, permitiendo que el tórax vuelva a su posición normal el otro 50%, sin que despeguemos los dedos del tórax. La velocidad de compresiones debe ser de por lo menos 100 por minuto, con una relación compresión-ventilación de 30:2 por cinco ciclos igual en tiempo a 2 minutos en el caso de uno y dos rescatadores.



Figura 8.11


Técnica de compresión con dos pulgares (únicamente para los rescatadores profesionales de la salud / técnica por dos rescatadores). (Fig. 8.12) Con las manos rodear el tórax soportando la espalda. El rescatador deberá colocar sus dos pulgares en la mitad inferior del esternón, asegurándose de no comprimir cerca del apéndice xifoides (lo ancho de un dedo por debajo de la línea intermamaria, la cual es una línea imaginaria que se forma entre los dos pezones). Con los pulgares comprimir el esternón aproximadamente un tercio a la mitad del diámetro anteroposterior, esto corresponderá a deprimir ½ a 1 pulgada, pero estas medidas son imprecisas. Después de cada compresión se deberá de liberar completamente la presión sin despegar los dedos del tórax. El tiempo de compresión y relajación deberá de ser el mismo. La frecuencia de compresión deberá de ser de por lo menos 100 compresiones por minuto (2 compresiones por segundo). Después de 30 compresiones, el otro rescatador administrará una ventilación cada 8 o 10 segundos sin interrupción de las compresiones. Se deberá continuar las compresiones y las ventilaciones con una relación 30 a 2. Después de 2 minutos de compresiones y ventilaciones (5 ciclos) se reevaluará a la víctima buscando signos de circulación y pulsos durante 5-10 segundos.


Figura 8.12


En un niño (1 a 8 años), con una mano mantendremos abierta todo el tiempo su vía aérea, y con la otra daremos las compresiones (fig. 8.13). Para localizar el lugar adecuado debemos utilizar 2 dedos de la mano que dará las compresiones, identificaremos la parrilla costal, y la recorreremos con estos 2 dedos, del lado más cercano a nosotros, hasta llegar a la unión del esternón con las costillas, debemos evitar esta área y dar las compresiones aprox. 2 dedos por arriba del apéndice xifoides. Con el talón de nuestra mano colocado en la mitad inferior del esternón daremos las compresiones comprimiendo una tercera parte de la mitad de la profundidad del tórax, o bien, aprox. de 2- 4 cm. Después de cada compresión se deberá de liberar la presión sin despegar el talón de la mano del tórax. La velocidad de las compresiones es de por lo menos 100 por minuto. Después de 30 compresiones se proporcionará 2 respiración de rescate. Es importante que al estar dando las compresiones mantengamos los dedos fuera de las costillas, y no demos las compresiones con toda la mano, sino únicamente con el talón de esta. Ocasionalmente es necesario utilizar la mano que comprime el tórax para ayudar con la elevación del mentón y facilitar así la respiración de rescate, después de administrar la respiración, la mano que comprime el tórax volverá a su lugar únicamente por visualización, sin tener que seguir el reborde costal nuevamente.


Figura 8.13


Después de aprox. 2 minutos (para paro cardiorrespiratorio) o 1 minuto para paro respiratorio, debemos activar el SMU, si es que esto no se ha realizado por otra persona. A continuación debemos reevaluar a la víctima, buscando que haya restablecido la respiración y la circulación, y tratar de acuerdo a nuestros hallazgos. Reanudamos la RCP en caso necesario y volveremos a valorar a la víctima cada algunos minutos. Esta técnica se emplea para un rescatador, en el caso de dos rescatadores únicamente en el caso de paro cardiorrespiratorio, las compresiones en niños que inician la pubertad serán 15 por dos respiraciones, para desobstrucción y paro respiratorio es igual que con un solo rescatador.

En los niños mayores de 8 años se proporcionarán las maniobras de RCP como se indicó en el capítulo de Apoyo Vital Básico del Adulto.

Obstrucción de la vía respiratoria por cuerpo extraño

La obstrucción de la vía respiratoria por un cuerpo extraño es una causa muy importante de morbimortalidad en la edad pediátrica, más del 90% de las muertes por atragantamiento por cuerpo extraño ocurren en menores de 5 años, siendo los lactantes los más afectados (65%).

Es muy importante concienciar tanto a los padres, como a todo el personal que labora con niños del peligro que representan los juguetes pequeños como carritos, canicas, juegos para armar, globos, algunos alimentos como uvas, nueces, dulces pequeños y hasta cosas que encontramos en nuestra cocina como frijoles crudos, garbanzos, etc.

Debemos sospechar de obstrucción de la vía respiratoria por cuerpo extraño, en bebés o niños que inician súbitamente con dificultad respiratoria, tos, estridor o nauseas. No hay que confundir un proceso infeccioso que gradualmente va obstruyendo la vía aérea, en estos casos el niño o bebé se muestran irritables, con fiebre y dificultad respiratoria progresiva, por lo cual el niño / bebé deberá ser trasladado inmediatamente a un hospital pues las maniobras de desobstrucción de la vía aérea en estos casos no sirven de nada, pues no hay cuerpo extraño que extraer.

Es importante que distingamos una obstrucción parcial con buen intercambio de aire, de una obstrucción parcial con pobre intercambio de aire, así como también de una obstrucción total, ya que la total y la parcial con pobre intercambio serán tratadas de una forma y la parcial con buen intercambio será tratada de otra distinta.

En una obstrucción parcial con buen intercambio de aire la víctima está conciente y puede toser aún con fuerza, lo único que debemos hacer en esta situación es hablarle a la víctima, decirle que siga haciendo esfuerzos para toser, tratar de tranquilizarla y observar si evoluciona a una obstrucción parcial con pobre intercambio de aire o a una total.

En una obstrucción parcial con pobre intercambio de aire la tos se hará mas débil, casi sin sonido, aumentará la dificultad respiratoria, puede observarse cianosis periférica y rápidamente puede sobrevenir pérdida de la conciencia. En una obstrucción total la víctima será incapaz de toser o emitir sonidos y si es un niño podremos observar el signo universal del atragantamiento, la cual consiste en que la víctima se lleva ambas manos al cuello. En cualquiera de estos 2 casos debemos actuar inmediatamente aunque con técnicas diferentes dependiendo si se trata de un lactante o de un niño.

Si existe otra persona el la escena, esta deberá de activar inmediatamente el SMU en el momento en que el niño tiene ya dificultades para toser, hablar o respirar.

En el lactante debe usarse la técnica de 5 palmadas en la espalda y 5compresiones torácicas por 2 respiraciones, ya que la maniobra de Heimlich utilizada en niños y adultos, puede lesionar estructuras internas del lactante especialmente el hígado, ya que por ser grande en el lactante, carece de la protección de las costillas.

Debemos poner al lactante en decúbito prono (boca abajo), apoyándolo sobre nuestro antebrazo, sosteniendo firmemente su cabeza, sujetando la mandíbula con el dedo pulgar y el medio y con el índice hay que mantener la boca entreabierta, es muy importante que la cabeza del lactante se encuentre más abajo que el resto del cuerpo. Si el lactante es muy pesado podemos apoyar nuestro antebrazo en el muslo (fig. 8.14).
En esta posición hay que dar 5 palmadas con fuerza entre las escápulas del lactante con el talón de la mano libre. Después de aplicar las 5 palmadas hay que colocar la mano libre en la espalda del lactante sujetando su cabeza, una vez que el lactante se encuentra entre nuestros dos brazos, debemos voltear al lactante sujetando la cabeza y el cuello, para que este quede en decúbito supino (boca arriba), ahora sobre nuestro otro antebrazo el cuál apoyaremos sobre el muslo, sosteniendo con la mano el cuello y la cabeza del lactante, cuidando que esta quede más abajo que el tronco.

En esta posición daremos 5 compresiones torácicas de la misma manera que como se explicó previamente para la RCP, la única diferencia es que las compresiones se darán una cada segundo procurando crear una “tos artificial” para expulsar el objeto.


Figura 8.14

Estos pasos que acabamos de describir deben repetirse secuencialmente, 5 palmadas, volteamos al lactante, 5 compresiones, volteamos al lactante, 5 palmadas, etc., hasta que ocurran alguna de estas dos cosas: que el lactante (bebé) expulse el objeto, o bien que este pierda la conciencia. Si ocurre esto último debemos de abrir la vía aérea del lactante, sujetando la lengua y la mandíbula entre el pulgar y el índice, haciendo tracción de las mismas, si observamos el cuerpo extraño debemos retirarlo, no se realizará esta maniobra si no se observa algún cuerpo extraño ya que si lo hacemos a ciegas podremos empujar el cuerpo extraño más profundamente y causar una mayor obstrucción. Una vez hecho esto, hallamos o no podido retirar algún cuerpo, debemos intentar 2 respiraciones artificiales, para verificar si la obstrucción continúa, si en el primer intento no tenemos suerte, hay que reposicionar la cabeza del lactante para abrir correctamente su vía aérea y volver a intentarlo (igual que como se explicó previamente en la técnica de RCP). Si de igual forma no lo logramos debemos volver a dar las 5 palmadas y las 5 compresiones y nuevamente volver a checar si observamos el cuerpo extraño, dar las ventilaciones, etc. y si nuevamente no tenemos éxito volver a las palmadas y compresiones. Esta es la diferencia principal de la técnica con víctima conciente e inconciente, que cuando la víctima está inconciente debemos checar su vía aérea, de la forma explicada, después de cada ciclo de 5 palmas y 5 compresiones y dar las dos respiraciones, mientras que si está conciente continuamos con las palmadas y las compresiones hasta que se expulse el objeto o la víctima pierda la conciencia. Debemos recordar que en caso de no haber activado el SMU en un principio, por que no había nadie que nos auxiliara, debemos hacerlo después de pasado un minuto de realizar maniobras. Si nuestra víctima recupera la respiración natural, hay que colocarlo en posición de recuperación y observarla mientras llega el personal del SMU.

Si nuestra víctima es un niño, la técnica de desobstrucción de la vía aérea será la misma que para el adulto (fig. 8.15) con su variante de paciente conciente o inconsciente, según sea el caso.


Figura 8.15

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